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¿Qué enseñanzas nos está dejando el Coronavirus en Perú?

El pasado 13 de marzo (2020) estaba decidida a que ese iba a ser un buen día, y que todo el tema del Coronavirus en Perú no iba a empeorar más de la cuenta. Ni pasaron 2 horas de haberme despertado cuando comenzaron las malas noticias: Una de las empresas en las que trabajo como blogger freelance resultó afectada y tuvieron que reducirme la carga laboral. En las noticias aparecían nuevos casos a cada rato y la gente ya empezaba a caer al pánico. Sin pensarlo, el Covid19 se convirtió en una tendencia particular que nos dejaría varias enseñanzas en menos de una semana.

Esta pandemia aún sigue su curso, y por ese motivo se siguen aprendiendo nuevas cosas. Pero estos días han sido claves para darme cuenta de unos cuantos detalles que creo necesarios narrar, porque quizás así, más de uno se identifique y reflexione al respecto. 

El Coronavirus en Perú no era “solo una gripe”

Hasta ahora, hay personas que para evitar caer en pánico prefieren convencerse a sí mismas de que el Covid19 es “solo una gripe”. Si bien, acorde a lo que ha informado la OMS, esto no es algo que se diferencie en exceso de otros males como la influenza, no quiere decir que haya que minimizarlo a un resfriado o algo similar. No es necesario volverse paranoico para ser responsable e informar con cuidado. 

Si hay algo que tanto a mi como a otras personas ha incomodado, es notar como algunos siguen escudándose con el “es solo una gripe”. Aunque no siempre es con malas intenciones, varios prefieren acudir a una excusa sencilla con tal de no formar parte de un tema importante. 

Creo que a estas alturas, la bendita frase de “es solo una gripe” ya no debería ser el primer recurso.

Envejecer significa pasar a ser inútil para algunos

Una de las cosas más graves que he reconocido con este virus es lo innecesario que podemos ser para muchas personas cuando envejecemos. Dada que la tasa de mortalidad con el Covid19 se ve más reflejada en las personas de tercera edad, más de uno ha atribuido esta enfermedad a “cosa de viejos”, con el mismo tono despectivo que acabo de tipear. En pocas palabras, para algunos, no es algo de que alarmarse porque “es una enfermedad de viejos”.

Este ha sido el mayor reflejo de la falta de empatía y respeto en la humanidad, sobre todo con muchas personas jóvenes. Uno no puede evitar preguntarse si no tienen abuelos o incluso padres o tíos, los cuales probablemente tengan más de 50 años. Es duro pensar que tantas personas crean que no hay nada de qué preocuparse con una pandemia si solo afecta a “personas de tercera edad”.

Lo peor del caso es que el virus no solo afecta a personas de tercera edad, pero sí son los más delicados en este tema. Aún así, difícil comprender qué pasará por las mentes de varios individuos que son capaces de hacer hashtags y tendencias en Twitter como burla de las muertes de personas de la tercera edad en adelante. 

Pocos comprenden el significado de una Pandemia

Luego de un par de meses con el Covid19, es que la OMS decidió declararlo como una Pandemia, y aún así, muchas personas siguen sin comprender qué significa y lo delicado que puede ser. Al catalogar un virus de esta forma, estamos hablando de algo crítico para lo sociedad, sobre todo por lo rápido que puede colapsar los sistemas de salud. Sin ir tan lejos, en Italia se les complicó tanto la propagación del virus que la tasa de mortalidad creció drásticamente y pasó a ser el segundo país más afectado después de China.

Pero el egoísmo en las personas puede ser mayor. Al parecer, para algunos les parece imposible que el Coronavirus en Perú pase a ser algo similar a lo que ha ocurrido en Italia, sin comprender que de hecho, es bastante posible. Si bien el presidente Vizcarra ha tomado medidas para que se evite el contagio constante del virus, varios no han querido hacerle caso. La pregunta que no puedo evitarme hacer es: ¿Estarán esperando que mueran centenares de personas como pasó en Italia para comprender la gravedad del asunto?

El “ombliguismo” como sinónimo de irresponsabilidad social

¿Has escuchado alguna vez el término ombliguismo? Este se le atribuye bastante a las personas ególatras. Y si algo nos ha enseñado el Coronavirus en Perú, es que este defecto es más común de lo que parece. Sin ir tan lejos, es algo que he podido notar incluso con amistades cercanas. Es doloroso que esa amistad que tanto aprecias o ese compañero en el que confías saque su lado más insensible en esta situación y muestre con mucha apatía lo poco que le importa tener responsabilidad para evitar afectar a otros.

Esto va desde aquél que no le importa irse de juerga a cada rato con centenares de personas en estos momentos, hasta aquél que no trata de ayudar al que no entiende este tema y puede sentirse afectado laboralmente. Va desde el que no quiere evitar realizar su fiesta o reunión así hayan muchos infectados, hasta el que no le importa comprar 5 paquetes de 24 rollos de papel higiénico y acaparar víveres.

¿Hasta qué punto tenemos que llegar para entender que no es un juego y que realmente debemos ser responsables? ¿Por qué es tan difícil tratar de mantener la calma siendo responsables? ¿Por qué es tan difícil tratar de tener aunque sea un poquito de empatía con otros? 

Con esta pandemia, salió a flote lo peor del “ombliguismo” humano. 

Con el Coronavirus en Perú, nos toca aprender a ahorrar a las malas

Puede parecer algo de mal gusto de mi parte, pero en momentos de crisis es cuando más entendemos la importancia del dinero y lo importante qué es ahorrarlo. Es doloroso pensar en la gente más necesitada que realmente está afectada con esta situación y necesitan llevar el pan a la mesa, por lo que más de uno necesitará apoyo gubernamental y un sinfín de herramientas para recibir ayuda de verdad. Por lo tanto, para los demás, es un aprendizaje para aprender a valorar lo esencial y entender que los caprichos pasan a segundo plano.

Tanto es así, que con esta pandemia se le ha dado prioridad a adquirir solo productos de primera necesidad, como alimentos y medicinas. Parece que al fin y al cabo, en estas circunstancias, comprendemos que el frappé de Starbucks puede esperar.

Aprendiendo a valorar el tiempo y el home office

Como última enseñanza que he analizado del Coronavirus en Perú, está el valorar cada minuto del día como nunca antes. Es justo en una cuarentena cuando aprendemos que en un día se pueden hacer varias cosas, pero que organizarnos puede ser caótico si no sabemos priorizar nuestras tareas.


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De hecho, varios influencers han decidido promover la idea de ser productivo en estas circunstancias. Si bien no es un plan descabellado, creo yo que tampoco es oportuno obligar a la gente a ser siempre trabajadora ante una cuarentena. Al contrario, puede ser el momento perfecto para aprovechar nuestros hobbies y dedicarles los minutos que se merecen.

A la par con estos temas, varias empresas también comenzaron a valorar más la importancia del home office. Este ha sido un momento clave para respetar a quienes trabajan desde casa, incluido freelancers, pues estar en casa no es sinónimo de ser vago. Ante una cuarentena, muchas empresas optaron por el teletrabajo para resguardar la salud de sus empleados. Es lo más inteligente a realizar, pues ojalá con el tiempo cada día hayan más empresas horizontales en el trato a sus empleados, y no basen todo en una jerarquía laboral. 

Aunque pareciera que casi todo lo que hemos aprendido con el Covid19 en Perú es negativo, también hay que ver más allá. Hay personas que están ayudando a quienes más lo necesitan y como dije antes, hay empresas que están siendo consideradas con sus trabajadores. Ojalá lo positivo siga brillando y así se pueda opacar todo lo malo que se ha podido presenciar con este tema.

¿Crees tú que sigamos aprendiendo cosas buenas o vendrán enseñanzas peores?

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